Pasaje Trieste


Es uno de los pasajes más angostos de la ciudad, lo que obliga a que camine un solo transeúnte a la vez. Debe su nombre a la ciudad italiana ubicada frente al mar Adriático. Su extensión es solamente de una cuadra y media . En todo el pasaje no hay un solo edificio, sólo casas bajas y, la mayoría, de una sola planta. Estacionar un solo auto sería imposible por su angostura, eso permite que Trieste se caracterice por un silencio casi absoluto. El pasaje nace en la calle Tupac Amaru y forma cuatro esquinas en el cruce con la calle Boeri. Hay muy pocos datos del pasaje, pero tiene el privilegio que Alejandro Dolina lo mencione en su relato “Los amantes
desconocidos”: “…Estos profesionales, que perseguían únicamente la diversión personal, empezaron a enviar cartas a mujeres casadas, y a urdir toda clase de intrigas chuscas…De este modo consiguieron que la Sra Aurora B. de García Vassari se presentara a las cuatro de la mañana con una vela en la mano en el fondo del pasaje Trieste”
Nota: la imagen pertenece al Diario Clarín