Pasaje Roverano


El pasaje lleva el nombre de Ángel y Pascual Roverano, sus primeros propietarios. Cercana a Tribunales, la galería que allí funciona fue construida por los hermanos. En la planta baja funcionaban oficinas de abogados y escribanos mientras que, en la planta baja, había departamentos utilizados sólo como viviendas. Ese justamente fue, durante años, el domicilio de los Roverano. En 1888 comienzan los trabajos de apertura de la Avenida de Mayo. A pesar del acuerdo logrado
entre los hermanos y el gobierno, el pasaje perdió varios metros y se transformó en un edificio de cinco pisos de estilo francés. En 1912 sufre una nueva transformación, la actual. El pasaje conecta Avenida de Mayo e Hipólito Yrigoyen. En la remodelación se utilizaron materiales de lujo que aún se conservan: cristales, marcos de bronce, columnas, vitrales con motivos floreados, antiquísimas maderas y una hermosa escalera de piedra ónix. Tiene la particularidad de ser el único edificio en toda Sudamérica que en su subsuelo conecta con una línea de subte: la línea A.

Nota: Peluquería Romano, famosa por contar entre sus clientes al Papa Francisco. La imagen corresponde al sitio: turismo.buenosaires.gob.ar